El Shakthar se tomó con parsimonia la
primera parte, sin presionar demasiado y dejando la pelota al Nordsjaelland,
confiando en que podría aprovechar su venenoso contraataque al menor error.
Pero el modesto equipo danés, que
debutaba en la Liga de Campeones, supo manejar con criterio la pelota, aunque
le sobró bisoñez para aprovechar varias situaciones que podían haber sido muy
peligrosas.
Un fuerte disparo, aunque centrado,
de Stokholm desde fuera del área despejado por Pyatov con algún problema fue su
única ocasión.
La pasividad del equipo ucraniano
exasperó por momentos a su técnico, el rumano Lucescu, y al público.
Sin embargo, el Shakthar empezó a
entonarse en el tramo final de la primera parte, aunque sin alardes. Más
intensidad en la presión y mayor rapidez al jugar la pelota le bastaron para
dejar al aire las carencias del rival.
Okore, un joven central danés que
promete, desvió un pase de la muerte de Adriano que olía a gol y Hansen salvó
un tiro de Mkhitaryan, que un minuto antes del descanso no perdonó en un
contragolpe de manual.
Fernandinho recuperó un balón en la
línea de medios, soltó un pase en profundidad a Adriano y éste dejó la pelota
franca para la incorporación por el centro de Mkhitaryan, que marcó de tiro
raso.
El campeón ucraniano amagó con querer
cerrar el partido pronto en el primer tramo de la segunda parte. Hansen desvió
como pudo un trallazo de Srna a la salida de un córner y luego sacó el remate a
bocajarro de Hübschman en el área pequeña.
De nuevo el portero danés apareció
para detener con el pie un tiro de Mkhitaryan tras un gran pase interior de
Willian.
El Nordsjaelland ya no tocaba con la
misma comodidad que en la primera parte, y dejaba más huecos atrás. Cada contra
del Shakthar era más peligrosa que la anterior. Hasta que, de nuevo, Mkhitaryan
cerró el partido tras recoger un despeje en una de ellas.

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