El Arsenal con su primera victoria esta temporada en la UEFA
Champions League, ante el Montpellier (1-2), tras remontar en dos minutos un
gol de penal que había adelantado a los locales.
El alemán Lukas Podolski y el
marfileño Gervinho solventaron un duelo que el marroquí Younés Belhanda había
puesto de cara para los franceses, que generaron más ocasiones de gol que un
Arsenal que terminó el encuentro agobiado por las arremetidas de los galos.
El exdelantero del Montpellier
se enfrentó a sus antiguos compañeros con el apoyo desde la banda izquierda de
otro de los nuevos fichajes del Arsenal, el zurdo Podolski, y con el español
Santi Cazorla escoltándole por detrás.
Los de Wenger, que llegaban
animados por su última goleada en liga 6-1 frente al Southapton, iniciaron su
camino europeo un tanto confiados y dieron un mal paso nada más comenzar el
partido, al conceder un penal ante un rival que esta temporada ha bajado el
listón de su fútbol tras deslumbrar a Francia la pasada campaña.
Sin perder la compostura, los
ingleses tardaron poco más de cinco minutos en desengrasar su maquinaria para
deshacer el espejismo que había creado el Montpellier.
Casi sin transición, Wenger
pudo observar con satisfacción desde la grada cómo su trío atacante daba una
lección de fútbol letal: Cazorla deslizó un pase vertical hacia Giroud, en la
corona del área, que rozó el balón lo justo para dejarlo en un espacio vacío
entre el guardameta Geoffrey Jourdren y Podolski, que sobrepasó al francés para
empatar el duelo.
Apenas dos minutos después, el
marfileño Gervinho remató a la red un balón desde el centro del área pequeña
que enderezaba definitivamente el encuentro para los visitantes.
Fue el propio Gervinho el que
generó la oportunidad que terminó subiendo al marcador, al iniciar una jugada
en la banda derecha para dejar el balón al finlandés Carl Jenkinson, que
arrastró a parte de la defensa francesa hacia el lateral del área y trazó
después un centro raso para que el marfileño solo tuviera que poner la bota y
empujar el balón a gol.
Los franceses acumularon varias ocasiones de gol durante el final
del primer tiempo y el segundo, pero su reiterada falta de fortuna y de
precisión salvó en diversas ocasiones a los Gunners.
El Arsenal, por su parte, sacó
a relucir su espíritu más pragmático y ralentizó su fútbol para conservar su
mínima ventaja hasta el pitido final.

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