El Spartak había remontado
previamente el tanto inicial de Cristian Tello (14), con un gol en propia
portería de Dani Alves (29) y otra diana del brasileño Rómulo (59), pero el
astro argentino reaccionó con un doblete que le sitúa en la senda para repetir
como máximo cañonero europeo, corona que ostenta desde hace cuatro temporadas.
El Spartak saltó al
terreno sin complejos, pero el Barça enseguida encontró el compás de Xavi
Hernández y destapó una mejorada versión de Tello, pletórico de fuerzas y
confianza.
El primer arrebato local
fue un acrobático remate de Gerard Piqué en un tiro de esquina que acabó con el
balón en la grada y el central lesionado en el pie izquierdo. Un contratiempo a
tener en cuenta de cara al clásico contra el Madrid el 7 de octubre, una vez
confirmada la baja del capitán Carles Puyol.
Alex Song fue el recambio
elegido por Tito Vilanova para formar junto al argentino Javier Mascherano en
la retaguardia, y los delanteros visitantes explotaron la pareja de
mediocampistas reconvertidos en centrales.
Pero antes tuvo tiempo de
cobrar ventaja el Barça, nuevamente mediante el magistral manejo de los tiempos
de Xavi, quien prolongó a un toque un pase de Cesc Fábregas hacia la
incorporación por izquierda de Tello, inspirado en el recorte y remate combado
de diestras, envenenado por el bote, imposible para la estirada de Andriy
Dykan.
El 1-0 pareció intimidar
al Spartak, que dio un paso atrás y juntó líneas en torno a la figura de Leonel
Messi
Pero fue el propio Barça
el que se encargó de reabrir el cotejo con una sucesión de errores que
significaron el empate.
El autogol inició en un
balón en largo a Emmanuel Emenike. El nigeriano ganó en la carrera a Mascherano
y centró buscando la bota de Ari pero, tras error en el despeje de Song,
encontró la de Alves, quien tropezó con el balón y lo empujó a su propia
portería.
El Barça intentó arreglar el estropicio por vía aérea, con
sendos cabezazos de Sergio Busquets y Fábregas, este último salvado por la yema
de los dedos de Dykan, tras otro caramelo repartido por Xavi.
Messi buscó una mayor participación en la segunda mitad,
bajando a recibir el balón a la línea de tres cuartos para organizar el ataque
estático.
El Spartak, mejor asentado sobre la cancha, rozó el segundo
en un cañonazo de Aiden McGeady y buscó un contragolpe definitorio,
circunstancia que empujó al Barsa a buscar soluciones ofensivas, en perjuicio
de la alerta defensiva.
La jugada del 2-1 vino a escenificar el cariz de ruleta rusa
que había tomado el encuentro pues, de no haber repelido Dykan la volea previa
de Messi, hubieran sido los azulgrana los que hubieran cobrado ventaja.
En cambio el rechace inició el contragolpe mortal que
finalizó con toque del brasileño Rómulo, tanto en la superación de Adriano como
el disparo frente a Víctor Valdés.
Ante la impaciencia del
público, el Barça maduró el partido y encontró nuevamente solución en Tello,
quién dribló a McGeady en el área para, desde la línea de fondo, servir a Messi
en el empate.

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