Dos derrotas y un empate,
un punto de seis posibles en la Liga, una remontada inesperada del Getafe, a cinco puntos del Barça. El Real Madrid no
carbura en este inicio de temporada y José Mourinho calificó
de "inaceptable" el partido de su equipo en el Coliseum Alfonso
Pérez, donde cayó pese al tanto inicial de Higuaín (2-1).
Una jugada a balón parado
permitió el empate de Valera y un error defensivo de Albiol dejó vía libre a
Colunga para lanzar un rápido contragolpe que finalizó Barrada. Dos tantos que
hundieron a un Madrid que
se vio abocado al ataque absoluto para sacar un resultado positivo pero que
quedó trabado, atascado por la acumulación de sus propios delanteros.
El siempre difícil campo
del cuadro azulón se le atragantó a un Real Madrid que dominó
el derbi con cierta solvencia en la primera parte. Higuaín volvió a marcar (dos
goles en dos partidos), demostrando sus grandes aptitudes, control exquisito y remate. Y Ozil falló lo impensable, solo, a un metro de la
portería de Moyá. El alemán firmó una gran jugada pero erró lo más sencillo,
mandando el balón al larguero.
Tampoco parecía importar.
Con ventaja en el electrónico y control absoluto en el campo, el equipo de
Mourinho jugaba relajado, tranquilo, confiado. Quizás demasiado. Ni la apatía
continua en la que vive Cristiano Ronaldo en este comienzo de curso inquietaba
a los merengues. Pero la posesión del balón (65%) no lo es todo,
también es necesario generar ocasiones para cerrar los partidos.
Ahí fue donde falló
principalmente un Real Madrid que
solo remató cinco veces a portería en todo el duelo. Aun así, el Getafe no se
creyó capaz de puntuar ante el gigante blanco hasta el tanto de Valera (minuto
53). Una falta botada por Abdel Barrada desde la derecha significó el primer
tiro a puerta del Getafe. Remate de cabeza de Valera y gol, inalcanzable para
Iker. Seis de los últimos tantos que ha encajado el conjunto blanco han sido a
balón parado.
Mourinho torció el gesto en el banquillo. No le gustó
que le marcaran en una nueva jugada de estrategia. Rápidamente juntó a Benzemá
con Higuaín para conseguir ponerse por delante en el marcador. Pero su equipo
no tiene por ahora la pegada de antaño, ni la claridad ofensiva que le permitió
alcanzar la estratosférica cifra de 121 goles la pasada campaña.

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