Era 3-1 y final prácticamente liquidada, pero el error de Víctor Valdés,
que intentó una moña dentro del área ante la presión de Ángel di María, cambió
el resultado a un 3-2 que le da vida al Real Madrid de cara al partido de
vuelta de la Supercopa.
Hasta el error, Barcelona dominó como está acostumbrado, tanto que a
primera vista se hace difícil distinguir estos clásicos de los otros partidos
de los catalanes ante rivales de menor talla.
Sin embargo, la diferencia existe. Los "merengues" de José Mourinho,
cerrados atrás, no enfrentan el partido entregados a una derrota. Algún que
otro resultado favorable logrado bajo la dirección técnica del portugués,
además del título de la última Liga, los envalentona.
Esa fe les permitió resistir un primer tiempo complicado, donde la pelota
la vieron a lo lejos y en el que Barcelona desaprovechó las ventajas que Real
Madrid otorgaba por la banda izquierda.
"El primer tiempo no me ha gustado", declaró el entrenador
"merengue". "El Barcelona no nos ha dejado salir con peligro y
ha sido muy superior. Después hemos hecho un juego muy diferente".
Ese complemento tuvo una sorpresa con el 1-0 del Madrid, logrado en un
córner y mediante un buen cabezazo de Cristiano Ronaldo.
La respuesta catalana fue inmediata: brillante pase de Mascherano que Pedro
aprovechó para vencer a Casillas. Una fina posición adelantada del delantero
desató la ira en el banco visitante.
Luego llegaron los tantos de Messi -que cortó su sequía clásica- y el de
Xavi, tras una gran jugada de Andrés Iniesta. Era un 3-1 justo, hasta el error
de Valdés.
"Víctor ha hecho lo correcto. Si cada vez que le llegara la pelota se
la quitara de encima, no podríamos realizar nuestro juego", dijo Tito
Vilanova, en su debut clásico como DT del Barcelona.
Ambos se volverán a ver las caras el miércoles 29 en el Santiago Bernabéu.

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