Peñarol vuelve al ruedo. Y la
expectativa es grande; como siempre, o tal vez un poco más. Porque armó un
plantel que ilusiona; porque si bien siempre tiene la obligación de ser campeón
-así se lo marca su gloria- la sequía de los últimos dos años a nivel de
títulos le dio un tirón de orejas de cara a esta temporada 2012/2013.
Los
aurinegros comienzan a transitar su camino a las 15:30 frente a Fénix, un
equipo al menos renovado en cuanto a su propuesta. "Ni mejor, ni peor;
pero seguramente distinta", afirmó el nuevo técnico de los de Capurro,
Eduardo Favaro. "Vamos a salir a atacar a Peñarol, porque si lo dejamos
que nos ataquen todo el partido, seguro terminamos pagándola", aseguró.
Y
más con este Peñarol, que tiene con qué atacar. Más allá de los problemas que
el "Polilla" Da Silva ha tenido que afrontar ya sobre la hora de comienzo
-con las importantes bajas de Alejandro González y Fabián Estoyanoff-, los
aurinegros tienen una fórmula de ataque que genera preocupación a cualquier
entrenador. Con Pacheco jugando casi como un "doble cinco", pero
lógicamente con más atribuciones ofensivas que defensivas; con Aureliano Torres
llegando una y otra vez hasta el fondo de la cancha por la izquierda; y con
Zambrana seguramente como sustituto de Estoyanoff por derecha, para abastecer a
las dos torres que impresionan en el área rival: Zalayeta y Olivera.
En
los amistosos, la fórmula 4-1-3-2 le dio muy buenos resultados a Da Silva. Sin
uno de sus mejores intérpretes, habrá que ver como funciona, pero ilusionar,
ilusiona. Es más, es precisamente el buen resultado de ese sistema el que
permite pensar en que será Zambrana y no Vázquez -como se pensó en un
principio- el sustituto del "Lolo".

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